CONTROVERSIAS / REDACCIÓN
Acapulco, Gro., 2 de octubre de 2026.– Simón Quiñones Orozco concluye su etapa al frente de la Secretaría de Turismo de Guerrero después de una gestión que tuvo como punto de partida la recuperación de Acapulco tras el huracán Otis y que posteriormente amplió su agenda hacia nuevos destinos, conectividad y proyectos de desarrollo turístico.
Cuando asumió el cargo, el principal destino turístico de Guerrero todavía enfrentaba las consecuencias de Otis, que afectó infraestructura hotelera, servicios y la actividad de miles de trabajadores y prestadores turísticos. En ese escenario, una de las primeras tareas fue acompañar la recuperación y restablecer la coordinación entre autoridades y representantes del sector.
El proceso tuvo otro momento crítico en septiembre de 2024, con el impacto del huracán John. La Secretaría de Turismo participó en labores de atención a visitantes, comunicación con hoteles y prestadores y recorridos por zonas turísticas afectadas. El proceso de recuperación continuó pese a esta segunda emergencia.
A partir de ese proceso, la dependencia amplió su agenda hacia la descentralización turística. La estrategia identificó 49 municipios con vocación turística en las ocho regiones de Guerrero y comenzó a promover destinos que habían tenido menor presencia dentro de la oferta estatal.
La Unión fue uno de los casos más visibles. Troncones, La Saladita y Majahua fueron incorporados a campañas de promoción, estadísticas y acciones de capacitación, mientras que posteriormente el corredor Copala-Marquelia y otros municipios de Costa Chica, Costa Grande y la región Centro comenzaron a recibir mayor atención dentro de la estrategia turística estatal.
La relación con el Gobierno de México también adquirió mayor peso durante este periodo. La coordinación con la Secretaría de Turismo federal y Fonatur derivó en proyectos para Acapulco y Coyuca de Benítez, entre ellos el programa Acapulco Se Transforma Contigo y la incorporación de ambos municipios a un nuevo Centro Integralmente Planeado.
Otro de los frentes fue la conectividad aérea. Entre junio de 2025 y junio de 2026 se incorporaron ocho nuevas rutas para Acapulco e Ixtapa-Zihuatanejo, con conexiones hacia destinos como Puebla, Querétaro, Monterrey, Cancún, Guadalajara, Morelia y el Valle de México.
A esto se sumó el regreso de eventos como el Air Show, el crecimiento del turismo deportivo y la recuperación de congresos y convenciones. En 2026, Acapulco recibió además la edición número 50 del Tianguis Turístico de México, evento que representó el regreso del puerto como sede de uno de los principales encuentros de la industria turística nacional.
Durante 2026, Quiñones también asumió responsabilidades dentro de la Asociación de Secretarias y Secretarios de Turismo de México (ASETUR) y posteriormente fue designado vicepresidente operativo del organismo.
Visto en perspectiva, la gestión tuvo dos etapas principales: primero, acompañar la recuperación de Acapulco y mantener la actividad turística después de dos huracanes; y posteriormente, ampliar la estrategia hacia nuevos destinos, conectividad, eventos y proyectos de infraestructura turística.
El balance, sin embargo, también deja pendientes. La descentralización tendrá que traducirse en inversión y actividad económica permanente para los municipios incorporados a la estrategia; el CIP Acapulco-Coyuca apenas inicia un proyecto de largo plazo, mientras que las nuevas rutas y destinos emergentes deberán demostrar su capacidad para mantenerse en el mercado.
Al cierre de esta etapa, el documento de balance señala que Acapulco supera nuevamente las 17 mil habitaciones, recuperó conectividad y grandes eventos y forma parte de un proyecto federal de transformación de largo plazo. Al mismo tiempo, municipios como La Unión, Copala y Marquelia comenzaron a tener mayor presencia dentro de la política turística estatal.








