Erika Guillén rechaza presiones políticas por suspensión del Congreso.

La presidenta de la Mesa Directiva asegura que actuó conforme a la ley y que mantuvo comunicación con Joaquín Badillo antes de suspender la sesión. Los legisladores priistas rechazan las acusaciones de Morena y llaman al diálogo institucional.

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CONTROVERSIAS / REDACCIÓN

Chilpancingo, Gro., 6 de noviembre de 2026.— La presidenta de la Mesa Directiva del Congreso de Guerrero, Erika Isabel Guillén Román, rechazó haber actuado bajo presiones de grupos parlamentarios al suspender la sesión ordinaria del pasado miércoles 4 de noviembre por falta de quórum, luego de que el coordinador de Morena y presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), Joaquín Jacko Badillo Escamilla, calificara su decisión como unilateral y autoritaria.

Mediante un pronunciamiento, la legisladora del PRD sostuvo que su determinación estuvo sustentada en las facultades que le confiere la Ley Orgánica del Poder Legislativo del Estado de Guerrero, número 231, y aseguró que su responsabilidad es garantizar el desarrollo de las sesiones con imparcialidad, sin favorecer ni perjudicar a ninguna fuerza política.

Guillén Román explicó que, después del primer pase de lista, decretó un receso para permitir que los diputados de Morena, quienes permanecían reunidos en una sala del Congreso, pudieran incorporarse al pleno. Sin embargo, transcurrido ese tiempo, se realizó un segundo registro sin alcanzar el número mínimo de legisladores requerido para sesionar.

“La Presidencia de la Mesa Directiva no está subordinada a intereses partidistas ni a decisiones particulares de algún grupo parlamentario”, expresó la diputada al defender su independencia en la conducción de los trabajos legislativos.

También aclaró que durante el procedimiento mantuvo comunicación con Joaquín Badillo Escamilla, por lo que rechazó las afirmaciones de que hubiera actuado precipitadamente o sin conocimiento de la coordinación parlamentaria.

La legisladora reconoció el derecho de las bancadas a celebrar reuniones previas y construir acuerdos, pero señaló que estas actividades no deben afectar el cumplimiento de las obligaciones institucionales ni los tiempos establecidos para las sesiones.

PRI respalda a Erika Guillén y rechaza señalamientos de Morena

En medio de la controversia, las diputadas y diputados del Grupo Parlamentario del PRI hicieron público su respaldo a Guillén Román, al considerar que su actuación estuvo apegada a la legalidad y al ejercicio de las facultades que le corresponden como presidenta de la Mesa Directiva.

A través de un comunicado, la bancada priista rechazó las declaraciones que atribuyen la suspensión de la sesión a supuestas presiones de terceros y sostuvo que esas afirmaciones desconocen las atribuciones legales de la legisladora.

Los diputados del PRI señalaron que el respeto a la Ley Orgánica es indispensable para garantizar condiciones de igualdad entre las distintas fracciones parlamentarias, aunque también reconocieron la necesidad de adecuar las normas a las nuevas realidades políticas mediante el consenso.

Asimismo, llamaron a superar las confrontaciones y recuperar una ruta de diálogo institucional, sin protagonismos y con atención a los asuntos prioritarios para Guerrero.

Morena insiste en que la suspensión fue unilateral

La respuesta de Erika Guillén y el respaldo del PRI se producen después de que Joaquín Badillo Escamilla acusara a la presidenta de la Mesa Directiva de haber suspendido los trabajos legislativos pese a conocer que 19 integrantes de Morena permanecían reunidos en la sala José Francisco Ruiz Massieu.

El coordinador morenista sostuvo que su bancada analizaba los asuntos del orden del día y negó que pretendiera impedir la discusión de un exhorto relacionado con las deficiencias del Hospital IMSS-Bienestar de Arcelia.

Morena también aseguró que su postura respecto a esa propuesta sería favorable y atribuyó la suspensión a presiones ejercidas por legisladores de oposición.

En contraste, Guillén Román reiteró que su actuación no tuvo como propósito evitar la discusión del dictamen en materia de salud ni de ningún otro asunto, sino garantizar que los trabajos se desarrollaran conforme a los procedimientos legales.

La sesión quedó suspendida con solo 21 diputados presentes

La controversia se originó cuando únicamente 21 de los 46 integrantes del Congreso registraron su asistencia, cifra insuficiente para reunir el quórum de 24 legisladores necesario para iniciar la sesión ordinaria.

La falta de asistencia impidió abordar los asuntos previstos en el orden del día, entre ellos propuestas relacionadas con la atención hospitalaria y el suministro de medicamentos en Guerrero.

Guillén Román insistió en que las diferencias políticas deben resolverse mediante el respeto institucional y recordó que las responsabilidades legislativas deben cumplirse por todas las fracciones parlamentarias.

Finalmente, reiteró su disposición al diálogo con la Jucopo y los grupos políticos representados en el Congreso, aunque advirtió que la construcción de acuerdos no puede basarse en descalificaciones ni en el desconocimiento de las facultades de la Mesa Directiva.

La sesión quedó reprogramada para el martes 10 de noviembre, mientras continúa la confrontación entre Morena y las bancadas que respaldaron la decisión de la presidenta del Congreso.