*Un participante de 17 años acusó al exrector de insultarlo y sujetarlo del cuello; no hay una respuesta pública de Saldaña sobre los señalamientos
*Pettit rechazó que los nombres de funcionarios en las convocatorias desvirtúen el carácter cultural de los concursos y sostuvo que no hubo promoción política
Por: Angélica Ontiveros Mújica
Acapulco, Gro., 23 de octubre de 2026.- Los concursos de oratoria y declamación que la revista Controversias organizó por su 34.º aniversario en el Instituto Internacional de Estudios Políticos Avanzados “Ignacio Manuel Altamirano” (IIEPA-IMA) de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro) quedaron pospuestos después de que el ruido de una ceremonia en honor al exrector Javier Saldaña Almazán impidió escuchar a una participante y continuar con la evaluación.
El organizador, Igor Pettit, acordó con el jurado detener la competencia ante la imposibilidad de valorar los discursos en condiciones adecuadas. La reanudación quedó pendiente de una nueva fecha y todavía no hay una sede confirmada.
La convocatoria reunió a 33 participantes, 21 inscritos en oratoria y 12 en declamación, quienes acudieron el jueves 22 de octubre al auditorio Norberto Bobbio del instituto con la expectativa de competir por los premios previstos para los primeros lugares. La actividad comenzó, pero el ruido proveniente del acto contiguo alteró el desarrollo de las intervenciones hasta volver inviable la evaluación, por lo que el programa quedó interrumpido sin que, hasta este viernes, se hubiera anunciado cuándo podrá retomarse.
El cambio de sede se decidió dos días antes, cuando Pettit recibió el aviso de que el auditorio previsto inicialmente sería utilizado para un homenaje a Saldaña, a quien el Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad Autónoma de Guerrero (STAUAG) entregaría un reconocimiento por su contribución al fortalecimiento de los derechos laborales del personal académico. El organizador aceptó trasladar los concursos al auditorio Norberto Bobbio, ubicado en el mismo inmueble, con la expectativa de que la cercanía entre ambos espacios no impidiera el desarrollo de la actividad.
Antes de que el ruido de la ceremonia contigua interrumpiera los concursos, Pettit compartió con los asistentes una poesía de su autoría durante la inauguración. De acuerdo con los presentes, el periodista y activista imprimió a la declamación una fuerza dramática que convirtió su intervención en uno de los momentos más emotivos del encuentro. Su dominio escénico, los cambios de voz y la intensidad con que transmitió cada verso conmovieron a buena parte del auditorio, donde más de la mitad de los asistentes llegó a las lágrimas. La escena contrastaría después con la dificultad de los jóvenes para hacer escuchar sus propias palabras.
Sin embargo, la música, las consignas y el bullicio de la ceremonia alcanzaron el recinto donde se celebraban las competencias. Cuando una joven comenzó su intervención, el jurado no pudo escucharla con claridad y, aunque la participante repitió el tema, el problema persistió. Ante esas condiciones, los jueces y Pettit resolvieron detener la actividad para evitar que los concursantes fueran evaluados en circunstancias desiguales.
La convocatoria contemplaba una primera ronda de discurso preparado, con un máximo de cinco minutos, y una etapa final de improvisación de hasta tres minutos, además de criterios como dominio del tema, estructura argumentativa, dicción, manejo de la voz, expresión corporal, originalidad y capacidad de persuasión. Con el ruido de fondo, explicó el organizador, no era posible apreciar esos elementos ni garantizar una evaluación justa. La decisión, por tanto, no respondió a una falta de participantes, sino a las condiciones en que transcurría el encuentro.
Los premios establecidos eran de 15 mil pesos para el primer lugar, 10 mil para el segundo y cinco mil para el tercero, además de diplomas y reconocimientos. La convocatoria no fijó un mecanismo automático de reprogramación en caso de suspensión, por lo que la organización deberá definir y comunicar posteriormente cuándo y dónde se retomarán las competencias.
Los concursos llevaban los nombres “Mtro. Francisco Rodríguez Cisneros”, para oratoria, y “René Posselt Aguirre”, para declamación. En redes sociales, algunas publicaciones cuestionaron el carácter cultural de la convocatoria por la inclusión de nombres vinculados con funcionarios públicos. Pettit explicó en entrevista que la decisión respondió al reconocimiento de sus respectivas labores y a la intención de dar voz a la población, no a un propósito de promoción política.
Rodríguez Cisneros es subsecretario de Desarrollo Político y Social del Gobierno de Guerrero, mientras que Posselt Aguirre ha estado vinculado con el área de Comunicación Social. El periodista sostuvo que durante el encuentro no se les concedió protagonismo por sus cargos ni hubo elogios a su desempeño político, referencias a candidaturas o promoción de la administración estatal. A su juicio, la inclusión de sus nombres no desvirtúa por sí misma el carácter cultural de los concursos, cuyo centro eran las intervenciones de los jóvenes.
Durante la inauguración también estuvieron la diputada local Erika Lorena Lührs Cortés, la defensora de derechos humanos Fanny Ruth Lara Figueroa, el investigador del IIEPA-IMA David Cienfuegos Salgado y el exgobernador interino Rogelio Ortega Martínez, quien cuestionó que una actividad cultural universitaria tuviera que detenerse por el ruido de un acto político.
La suspensión dio paso a otro episodio cuando Diego François Astudillo Bolaños, uno de los participantes, de 17 años, se acercó a Saldaña para expresarle su inconformidad porque el ruido del homenaje había impedido el desarrollo de la competencia. El adolescente sostuvo que su intención era hacerle saber lo ocurrido, no confrontarlo, pero afirmó que el exrector lo insultó y lo sujetó del cuello, mientras personal de seguridad intervino para apartarlo.
Alejandro Sotelo Ochoa, padrino del joven y abogado, aseguró que presenció el incidente y respaldó su versión al señalar que Saldaña sujetó al menor por el cuello y lo empujó. También afirmó que uno de los integrantes del equipo de seguridad intentó golpearlo y que su esposa intervino. Sobre la posibilidad de presentar una denuncia, indicó que primero consultaría con la familia y la asesoría jurídica correspondiente.
Hasta ahora no se cuenta con una respuesta pública de Saldaña ni de su equipo sobre las acusaciones, que corresponden a los testimonios del adolescente y de su padrino. Tampoco se ha confirmado que exista una denuncia formal ante las autoridades ministeriales, por lo que los señalamientos no constituyen por sí mismos una determinación oficial sobre lo ocurrido.
Pettit, quien dijo que no presenció el altercado, expresó en entrevista su confianza personal en Saldaña, aunque reconoció que no contaba con elementos para confirmar o descartar la versión del adolescente. Al referirse a la acusación de que el exrector lo sujetó del cuello y lo zarandeó, el organizador defendió su postura con una frase contundente.
“Esta mano la meto al fuego, Javier. No creo que lo haya hecho. Tal vez se malinterpretó, no lo sé, no puedo opinar, pero sí puedo asegurar que no creo que Javier Saldaña Lozano haya hecho eso”, expresó.
El activista insistió en que su consideración personal hacia el exrector no significaba que pudiera dar por esclarecidos hechos que no presenció. También rechazó que hubiera elementos para afirmar que Saldaña buscó deliberadamente impedir los concursos y llamó a no convertir las versiones que circulan en redes sociales en conclusiones sin pruebas.
Pettit sostuvo que la palabra, la oratoria y la declamación no deben quedar eclipsadas por los rumores ni por las disputas públicas. En ese sentido, señaló que no estaba a favor de ninguna de las partes y que cualquier conducta indebida tendría que examinarse con independencia de quién la hubiera cometido. Si alguno de los involucrados incurrió en una falta, dijo, esta no quedaría justificada por las circunstancias; sin hechos verificados, añadió, tampoco corresponde acusar como si existiera una conclusión definitiva.
El organizador ofreció una disculpa al participante por lo sucedido y sostuvo que la decisión de detener la competencia respondió a la imposibilidad de continuar en condiciones apropiadas. La interrupción, explicó, buscó evitar que los concursantes quedaran en desventaja frente a un problema ajeno a su desempeño.
La actividad también dejó inconformidad por el destino de los alimentos que Pettit había dispuesto para participantes e invitados, entre ellos relleno, tacos, fruta, agua fresca, café y pan. Según el relato de los presentes, después de que se detuvieron los concursos, algunas personas que acudían al homenaje pasaron al área donde estaba la comida y tomaron alimentos y bebidas antes de que varios concursantes pudieran servirse.
La tensión se prolongó hasta el cierre del evento. Según el relato de Pettit y sus acompañantes, mientras el director de Controversias intentaba grabar un mensaje para explicar la suspensión y disculparse con los concursantes, una estudiante del IIEPA-IMA apagó las luces y el aire acondicionado del auditorio, aunque él, parte de su equipo y algunos participantes todavía permanecían en el lugar.
Los presentes relataron que la joven comenzó a mover sus pertenencias y les exigió retirarse, con la indicación de dejar sus cosas afuera. Así, el intento del organizador por dar una explicación final terminó interrumpido por una nueva exigencia de desalojo, de acuerdo con su versión de los hechos.
Por ahora, los concursos siguen sin fecha para reanudarse. Pettit espera que puedan retomarse, aunque todavía no se ha definido cuándo ni dónde. En tanto, la acusación del participante de 17 años contra Javier Saldaña, a quien señaló de insultarlo y sujetarlo del cuello, permanece sin una respuesta pública del exrector.






